A Contraluz. Revisita a los procesos sociales y políticos de la izquierda en América Latina.
Marcelo Enrique Caruso Azcárate
2da. Edición
Partido del Trabajo
Marzo 2019
Ciudad de México, México

Prólogo
A contraluz: revisita a los procesos sociales y políticos de la izquierda en América Latina, de Marcelo Enrique Caruso
Azcárate, es una obra tan necesaria como oportuna. Se publica cuando la lista de gobiernos latinoamericanos de izquierda o progresistas desestabilizados hasta sucumbir ante golpes de Estado «de nuevo tipo» o sufrir derrotas electorales ya incluye a Honduras, Paraguay, Argentina, Brasil y El Salvador; cuando un presidente postulado y electo con la misión de oxigenar y abrirle nuevos horizontes a la Revolución Ciudadana en Ecuador, lo que hizo fue revertirla y destruirla; y cuando los procesos políticos en curso en Venezuela, Nicaragua y Bolivia se «atrincheran» en los poderes del Estado, y la derecha nacional e internacional los asedia y busca destruirlos por «transgredir» las reglas de la «democracia representativa» que la derecha siempre ha manipulado e incumplido. También se difunde cuando, después de treinta años de lucha por alcanzar esa meta, en México fue electo al gobierno un movimiento político que busca sanear y democratizar el sistema político, que necesita saber qué faltó y qué falló en los países mencionados, para prevenir y aprender de los errores.
En síntesis, esta obra se publica cuando quienes buscan la revancha por haber sido despojados del monopolio de los
poderes del Estado —que consideran su propiedad privada— hablan de «fin del ciclo progresista» (noción que pretende suplantar a la ya desacreditada falacia del «fin de la historia»), que los movimientos populares y los partidos de izquierda y progresistas rechazan de manera categórica, pero que alude a un cambio en la correlación regional de fuerzas adversa a estos.
¿Cómo se explica que la cadena sin precedentes de elecciones y reelecciones consecutivas de gobiernos de izquierda y progresistas en América Latina, iniciada con la elección de Hugo Chávez a la Presidencia de Venezuela en 1998, haya sido revertida casi por completo con la sucesión
de derrocamientos, derrotas electorales y crisis políticas sufridas por esos gobiernos a partir del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras en 2009?
Lo primero que salta a la vista es la capacidad que, no obstante su agotamiento histórico, conserva el sistema de
dominación capitalista para defenderse y contraatacar.
También sobresale su determinación de destruir las fuerzas cuyo objetivo estratégico es derrotarlo y sustituirlo por un sistema social emancipador, pero también de aquellas que defienden la economía capitalista y la democracia liberal
burguesa y, con estricto apego a ambas, intentan desarrollar políticas públicas para atender las necesidades más sentidas de los sectores populares históricamente oprimidos y explotados (principales víctimas, desde mediados de la década de 1970, de la avalancha neoliberal sobre América Latina).
La estigmatización y criminalización de las luchas populares, la guerra económica, la guerra mediática, la judicialización de la política o politización de la justicia y los demás medios y métodos de desestabilización que el
imperialismo y las oligarquías criollas utilizan contra los gobiernos y las fuerzas políticas de izquierda y progresistas
de América Latina, son la parte del problema que mayor atención recibe. Es analizada con total acierto por quienes
la identifican como la inevitable respuesta del sistema de dominación y que todo proceso de transformación o reforma
social de signo popular tiene que prepararse para enfrentar, resistir y derrotar. No obstante, es entendida ingenua o
ilusamente por los sectores progresistas que la perciben como la acción de sectores de ultraderecha que «atacan la
democracia», es decir, como expresión de un «capitalismo malo» opuesto al «capitalismo bueno» que dichos sectores se plantean como meta final.
La parte del problema insuficientemente abordada son los errores y deficiencias de las fuerzas de izquierda y progresistas, que las hacen vulnerables al ataque de los centros de poder imperialista y las oligarquías del subcontinente, que impiden o afectan la consolidación y ampliación de los espacios democráticos abiertos. Con respecto a este problema, he expresado con anterioridad que:
la izquierda solo se autocrítica cuando está en una situación límite, y solo lo hace para salir de esa situación, no con una perspectiva profunda, por lo que
la gran interrogante es si la izquierda latinoamericana actual será capaz de colocarse a la altura de las circunstancias
.
Resolver esto no solo implica rectificar lo mal hecho hasta ahora, sino también trazar una estrategia y una táctica que
permitan hacer bien las cosas.
Tanto para identificar lo mal hecho hasta ahora, como para hacerlo bien en adelante, esta obra de Marcelo Caruso
viene “como anillo al dedo”. A la praxis de la presente etapa de lucha de las fuerzas de izquierda y progresistas de América Latina —abierta en medio de la crisis terminal y el derrumbe de los llamados países socialistas de Europa, incluida la Unión Soviética— le faltó la necesaria teoría. Por una parte, lasfuerzas que se propusieron realizar una reforma progresista del sistema no la consideraron necesaria porque, supuestamente, en América Latina habría triunfado “la democracia”. “En democracia”, creyeron poder redistribuir riqueza y asimilar demandas sociales en beneficio de los sectores populares sin sufrir más que una “oposición democrática” de parte del imperialismo y las oligarquías criollas. Por la otra, las fuerzas que se propusieron revolucionar el sistema asumieron que, de su praxis, sin sistematización ni elaboración alguna, emanaría, de por sí, una nueva sociedad llamada Socialismo del Siglo XXI, Socialismo Comunitario, Vivir Bien, Buen Vivir o de alguna otra forma. De manera que, en sentido general —con notables excepciones individuales y colectivas que no lograron hacer escuchar sus llamados de alerta—,
los gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina cometieron el pecado capital de no prestar la debida atención a las experiencias, positivas y negativas, acumuladas a lo largo de la historia de las luchas populares.
A contraluz: revisita a los procesos sociales y políticos de la izquierda en América Latina es una síntesis analítica de las
experiencias positivas y negativas de las luchas populares, hecha por un luchador político y social que tiene plena
conciencia de la necesidad de que ese acervo sea la base de la imprescindible identificación y rectificación de errores y
deficiencias por parte de las fuerzas latinoamericanas y progresistas. El presente libro realiza un recorrido crítico
desde los orígenes de la democracia liberal burguesa, que
A Contraluz pasa por conceptos que es preciso retomar y reelaborar a laluz de las condiciones y características de la América Latina del siglo XXI: la democracia directa, la democracia sindical, la autogestión obrera, las comunas productivas, la hegemonía y la contrahegemonía, la lucha de movimientos o la lucha de posiciones, la simbiosis burocrática de partido-Estado impuesta en la URSS después de la muerte de Lenin, el doble poder y el poder popular revolucionario, y otras.
En esencia, en el horizonte de las fuerzas progresistas que se propusieron reformar el sistema no se encontraba la
construcción de hegemonía y poder popular, mientras que para las fuerzas transformadoras, la hegemonía y el poder
popular se construía de arriba hacia abajo, a partir del control que habían logrado establecer en el Estado de sociedades que no habían ni han dejado de ser burguesas.
Sirva esta obra de Marcelo Caruso para motivar y encauzar el imprescindible estudio y debate de estos temas.

Roberto Regalado*

*Doctor en Ciencias Filosóficas, Licenciado en Periodismo, miebro de la Sección de Literatura Histórico-Social de la Asociación de Escritores de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, Consultor del Instituto Shafik Handal de El Salvador

 

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